EL CAMINO

Dejar atrás la ciudad de Sharm el-Sheij, ubicada entre el desierto de la península del Sinaí y el mar Rojo, salir al encuentro de los Beduinos como preámbulo de mi peregrinación a Tierra Santa, me llevó a escribir las primeras reflexiones de este viaje de casi 20 días que iré contando poco a poco, a medida que vaya sacando el tiempo para dejarlo aquí, en esta bitácora querida. 

Esperar la caída de la tarde con estos moradores del desierto fue un regalo de la vida para entender la sencillez, la calma y la hospitalidad. Las horas pasaron más rápido de lo que hubiese querido pero fueron suficientes para comprender alrededor del fuego mientras se preparaba el té Chaí que el camino siempre es diferente para todos y ahí radica la importancia de entender nuestro recorrido. 

Debemos saber cuándo dejar atrás un lugar, estar listos para recoger nuestras cosas y partir cuando allí ya no haya nada que nos alimente. 
Así lo hacen estos nómadas y nos enseñan que en el camino siempre encontraremos otros lugares con sombra para armar nuestras tiendas y descansar el alma.

Escuchar el silencio, rosar las imágenes, besar nuestro propio desierto nos ayuda a percibir mejor el universo. Unas pocas fotos para no saturar la entrada pero a través de ellas les dejo los colores de la tierra, la voz del desierto y este paisaje poético.






Por aquí seguimos, combinando los viajes con el trabajo y tratando de sacar el tiempo para alimentar este blog. Ojalá pueda ir dejando pequeñas entradas y así compartir esta hermosa travesía, intima, personal... mi peregrinación a Tierra Santa, una experiencia de vida que toca de manera diferente a todos los que allí llegan.

Un abrazo en el aleteo amoroso de la poesía, que es la vida misma. 

4 comentarios:

  1. Mi querida Susana, indudablemente que este es un viaje maravilloso, cargado de expectativas, de sueños por realizar, un encuentro con una parte importante de la historia de la humanidad construida por pueblos tan legendarios, unidos a la creación artística, al desarrollo de sus sociedades basadas en sus propias formas de vida, en sus religiones, en sus diferentes enfoques de la existencia humana.
    Los beduinos, esos habitantes del desierto, artistas de la supervivencia, guerreros, poetas de las arenas, siempre me resultaron fascinantes y, creo, que su tenacidad los mantiene aún en ese nivel de lucha por su sobrevivencia.
    Viéndote, querida Susana, te ves muy bien, a propósito, en una de esas carpas beduinas, me ha venido a la cabeza un pequeño poema que escribí hace ya un tiempo y que te lo dejo aquí, para que lo conviertas en una parte de tu viaje y de tus vivencias por "Tierra Santa".

    Me quedaría contigo

    Me quedaría contigo en el desierto,
    descubriendo el titilar
    de esos luceros tan antiguos y lejanos;
    junto a ti, en esta tienda peregrina,
    sentiría que existes, hermosa dama mía,
    en tu respiración de hembra
    y verías que vivo cuando me miraras,
    compartiríamos las mieles exquisitas
    de estos dátiles hechos flama
    reservados sólo para ti y para mi.
    Te recitaría a tu oído
    " me gustas cuando callas
    porque estás como ausente..."
    y sin que me hubieras robado el corazón
    beberíamos de nuestros labios
    la energía necesaria
    para vivir los dos
    en este, tu desierto más intimo,
    y sentir como sienten los humanos.
    Me quedaría contigo, siempre,
    en esta tienda peregrina
    y, en éste, tu más intimo desierto.

    Gustavo Figueroa Velásquez
    ©

    Te dejo un fuerte abrazo y un beso intenso.

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  2. Hola Susana.. Que interesante viaje, el conocimiento de culturas, religiones, costumbres es algo impagable, te felicito..
    Ya sabes que quisiera dejarte comentarios pero en algunas entradas no tienes habilitado los comentarios.. pero te leo, te leo..
    Un abrazo..

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  3. Estupendas crónicas sobre tu maravilloso viaje, felicidades.

    Gracias por visitarme,

    Un abrazo.

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  4. Una vivencia mística y espiritual, la de estar en el contexto donde conjugan su entronques, el judaísmo, el cristianismo, y el mismo islamismo. Una crónica integral de texto y fotografía. Un abrazo. carlos

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