VUELOS


                           Guardas del libro "sendero de latidos"  mis libélulas 


Tus ojos piden ser lirios de lluvia
para bañar mi cuerpo,
y tu boca simula una paloma
que al roce de la mía,
flor de almendro,
borra la imagen de lo lejano
que aún se refleja.

Cuántas promesas
alojamos en los silencios
y cuántas libélulas
mecemos entre los dedos
para formar con sus alas doradas
un jardín calmo
donde dormiten mis pensamientos.

Una plegaria para no hacer más esfuerzos
y dejar mi cabellera desordenada,
sin alfileres de nácar,
como viento celeste
para seguir batiendo mis alas;
para seguir creando vuelos
en ese cielo que no reconoce
el ayer ni el mañana.




Poema del libro "Sendero de latidos"
©Texto y fotogafía de Susana Jiménez Palmera.